
El episodio discute cómo la preocupación afecta la vida de los cristianos y contradice la voluntad de Dios.
¡La preocupación: una plaga silenciosa! Vivimos en una época donde la preocupación se ha vuelto parte de la vida cotidiana. Sin embargo, no solo afecta al mundo en general, sino también a muchos cristianos. El diccionario define la preocupación como un estado de ansiedad, incertidumbre e inquietud frente a situaciones que generan temor. Pero la pregunta es: ¿Por qué está mal que un cristiano viva preocupado? La respuesta es sencilla: la preocupación contradice la voluntad de Dios porque, en el fondo, asume que Dios no cumplirá Sus promesas. En lugar de confiar en Su provisión diaria y en Su tiempo perfecto, la preocupación nos lleva a pensar que todo depende de nosotros. La ansiedad ahoga nuestro crecimiento espiritual, nos roba el gozo del presente y, además, no cambia absolutamente nada de las circunstancias que enfrentamos. 1. La preocupación revela una desconexión con la fe Jesús fue muy claro cuando dijo: «No se preocupen por su vida, por lo que comerán o beberán, ni por su cuerpo, por la ropa que vestirán…» (Mateo 6:25-27). Luego nos recuerda que, si Dios alimenta a las aves del cielo y viste con belleza a las flores del campo, con mayor razón cuidará de Sus hijos…
Books & works: Mateo 6:25-27, Lucas 12:25
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