Kenia discusses her entry into prostitution driven by curiosity rather than necessity, expressing comfort in her profession.
Kenia no entró en la prostitución por necesidad, sino por curiosidad primero, por ganas de llevar otra vida, también. Dice estar a gusto en el oficio, lo lleva bien, y no expresa ninguna contrariedad ni incomodidad en el ejercicio de la prostitución. La conversación se desarrolla en un hotel de Fuenlabrada llamado La Cantueña.