
The episode discusses Job's response to suffering and the importance of worshiping God in difficult times.
«En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.» (Job 1:22) El libro de Job comienza con una descripción de Job: era un «hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal» (1:1b). Ahora bien, es importante entender que esto no significa que Job no fuera pecador. Como nos recuerda la Biblia en muchas ocasiones, cada ser humano que ha vivido en esta tierra es un pecador delante de Dios. Más bien debemos entender que Job era perfecto o maduro, en el sentido que temía a Dios, vivía consciente de su relación con Dios. Y Job era recto, en el sentido que buscaba apartarse del mal. Pero donde vemos el verdadero significado de esta primera descripción es su primera reacción a la pérdida de todas sus posesiones y de sus hijos. Literalmente, de un día para otro, Job se encontró completamente desnudado de todo lo que había conseguido en su vida. Pero en vez de quejarse y cuestionar a Dios —una reacción sumamente humana que todos hemos experimentado— encontramos a Job de rodillas delante de Dios en adoración. Job estaba reconociendo que todo lo tenía había venido de la mano de Dios y por lo tanto había pertenecido a Dios desde el principio. Job es un ejemplo para…
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